miércoles, 15 de agosto de 2012

DIFAMACION Y REDENCION- (Suryavan Solar)



Erase una vez una mujer que fue a ver a un Maestro Oriental y dijo- Maestro, estoy muy arrepentida porque desde hace un tiempo he comenzado con la fea costumbre de difamar a personas; criticarlas, juzgarlas y calumniarlas. Y esto ya esta fuera de mi control porque he difamado a una persona especial que me ayudó mucho. Y comprendí que esto no está bien porque no tengo paz. . ¿Qué puedo hacer para estar en paz conmigo misma? Quiero hacer algo para redimirme...
El Maestro la observó largamente y luego dijo: Muchos que hacen esto no cambian ni se arrepienten. Y en las próximas vidas, ellos serán difamados sin motivos por los karmas que generaron. Y además esta mala actitud, atrae una vida infeliz para ti y para 7 generaciones debajo de ti que serán criticadas, calumniadas y difamadas; si continúas en esto… Las palabras son una bendición cuando se emplean bien; o son una maldición que nos persigue noche y día cuando se emplean mal. Porque tenemos libre albedrío y podemos hacer lo que queramos con las palabras. Ya sea para servir al bien o al mal: para servir a nuestro Ser interno o al Ego. Y el Universo observa solamente para que aprendas a crecer. Eres tú misma la que debe que debe perdonarse y buscar el perdón constructivamente hasta redimirte. No hay penitencia, eso no sirve. Pero hay una manera de neutralizar el efecto de lo que haz hecho. Ven mañana y tráeme una almohada rellena con plumas.

Al día siguiente había mucho viento, ella regresó donde el Maestro Zen con la almohada mas grande y linda que tenía en casa. El salió con ella hacia el mar que había cerca de la aldea y se detuvo arriba de una gran roca y rasgó la almohada en una punta. Luego pidió a ella lanzara las plumas al viento.. Cuando todas las pluma volaron en las 4 direcciones, algunas desapareciendo entre las olas de mar, entre las montañas y bosques, o en las calle de la aldea, entonces el Maestro dijo.
– Ahora tienes dos opciones la Penitencia o la Redención …. Penitencia es ir, con paciencia y repitiendo mantras, a recoger todas las plumas y devolverlas a la almohada una por una. Redención es ir a la aldea para hablar con todas las personas que recibieron el chisme y pedir disculpas por la exageración o mal humor en que este día te encontrabas. Así neutralizas el karma personal, grupal y generacional. ¿Que eliges Penitencia o Redención?

La mujer espantada reclamó: Maestro pero la Penitencia es algo imposible y podría tardar varias vidas porque la mayoría de las plumas nunca las encontraré. Es más fácil hablar directo con las personas.
Y el Maestro agregó: Pues comienza ha hacerlo. No te preocupes de lo que la gente crea, piense o diga. Preocúpate de resolver tu vida. Y pon atención: Así son las difamaciones y calumnias. Cuando criticas, juzgas, difamas o calumnias a una persona, estas palabras se expanden como plumas en el viento, en todas direcciones y sin ningún control. Las palabras se hicieron para BENDECIR a los demás. No para maldecir. Y así como es imposible recoger las plumas cuando ya las hemos esparcido inconscientemente en el viento, también es imposible recoger la propagación de las palabras dichas para maldecir. Porque ya no se puede “restaurar” el buen nombre y la honra de una persona cuando alguien la difamó. Por tanto desde hoy en adelante, recuerda el PODER de tus palabras. Las palabras son tus hijas o tus hijos.
Las palabras tienen un Poder invisible. El Poder de la intención y aunque mientas o digas “la verdad”, es tu intención de amor o de rabia que da el Poder a tus palabras. Las palabras tienen mucho peso para destruir, o tien el Poder de construir y dar vida o matar. Tienen el Poder de consolar o machucar un corazón. Porque una herida corporal puede sanar pero una herida emocional, como la que tú tienes desde pequeña y desde otras vidas, tarda mucho en sanar si no la aceptas ni le das atención.
Por eso, la las palabras debes ser muy bien pensadas antes de ser pronunciadas. No podemos seguir pronunciando palabras negativas porque nuestra herida ancestral se abre más . Y pase lo que nos pase, atraemos a nuestra vida lo que tenemos en el corazón. Medita largo tiempo pidiendo al Mar que cure tu corazón y tranquilice las olas de tu Mar interior.
Debemos ser cuidadosos con las palabras y guardar silencio hasta aprender a usarlas para beneficiar a los demás y no para dañarlos. Y así con palabras saludables positiva y amorosas, sanará en corto tiempo nuestro corazón herido.

Debemos aprender a usar las palabras
Para agradecer en vez de reclamar.
Para reconocer en vez de criticar,
Para sanar relaciones en vez de iniciar guerras
Para sanar el alma en vez de machucar
Para curar, no para herir a tus hermanos…

1 comentario:

  1. Ha sido un bálsamo la lectura de tu artículo. Muchas gracias por él, por la luz que beneficia a quien lo lee. Que tengás un hermoso día.

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